Por qué Software Libre
LANZine - FLISoL Montevideo, 2026
El marco del Software y la Cultura Libre nos ayuda a problematizar y alcanzar a visualizar cuáles son las condiciones materiales que sostienen a las tecnologías digitales como las conocemos, así como las estructuras de poder y los modos de producción detrás, que no son neutrales ni funcionan en el vacío. Como alternativa, plantea una forma diferente de producción de conocimiento que puede utilizarse como marco para pensar en otros procesos productivos. Lo que se promueve dentro del movimiento de la Cultura Libre es el acceso libre al conocimiento: la libertad y el derecho de usar, estudiar, modificar y distribuir, en oposición a la privación de estos derechos por los mecanismos de propiedad intelectual. Además, pone en evidencia la necesidad de la existencia de comunidades organizadas democráticamente, que promuevan la horizontalidad y la participación para sostener los proyectos, y que detrás de cada servidor, cada línea de código, cada comunicación, hay otra persona que está dedicando su tiempo para colaborar por el bien común.
Neutralidad de la tecnología
Elegir tecnología implica elegir qué es lo que la hace posible, qué condiciones tienen que estar dadas para que esta tecnología efectivamente suceda. Tiene que ver con la materialidad de la tecnología, la infraestructura detrás, el cómo se sostiene, a través de quiénes, cómo se desarrolla, quiénes la mantienen, a través de qué mecanismos, de qué relaciones sociales, si es en comunidad o a través de corporaciones, cuáles son los antecedentes de estas empresas, en qué otros ámbitos participan, qué intereses políticos tienen. El teórico de medios Jussi Parikka (2025) sostiene que cada vez que hablamos de cultura virtual, realidad virtual o cultura digital siempre hay una base material y geológica detrás. En otras palabras, todos los medios tienen que ver con la energía, los recursos materiales y los entornos naturales. Los negocios del Norte Global trasladan sus costos negativos al Sur Global, la obsolescencia programada y los desafíos de la transición energética, que se vinculan directamente con raíces coloniales históricas, así como con formas de intervención en contextos militares, en la guerra contemporánea, en el genocidio en Palestina y en tantos otros territorios. La tecnología no es neutral, requiere de una trama de extracciones y explotación para que sea posible. Saber quiénes están detrás de la tecnología que usamos es un primer paso para saber diferenciarla y así elegir una que ponga al bien común en el centro.
Concentración de medios
Podemos advertir que la concentración tecnológica es un fenómeno de poder pues, como señalan los autores de Politizar la tecnología surge “un nuevo imperialismo, esta vez digital, que está reconfigurando los cimientos del orden global y el futuro de los próximos avances tecnológicos" (Binder, García-Gago, 2020, p. 117)
La concentración de los medios de comunicación (TV, radio, prensa, plataformas digitales), opera no solo a nivel material en cuanto a infraestructura tecnológica, sino también en el poder de la propiedad y el control de la pauta publicitaria para diferentes audiencias, en tanto la concentración les permite acumular más recursos y sostenerse más en el tiempo. Se los conoce como "poderes fácticos", ya que repercuten en la homogeneización de contenidos y en la construcción de agenda pública, impactando en el nivel de la democracia, como en el ejercicio de la libertad de expresión y en el acceso de la ciudadanía a la información.
Desmitificando la materialidad de la nube
La metáfora de la nube es quizás uno de los símbolos más eficaces y representativos del neoliberalismo, con esa capacidad de hacer desaparecer toda la materialidad que hay detrás, todo el trabajo humano, toda la extracción de recursos, toda la historia que queda invisible. En el diseño hemos tendido a naturalizar la invisibilidad técnica de las herramientas, contribuyendo ideológicamente a esta desmaterialización simbólica. La concentración de centros de datos supone un consumo excesivo de recursos que deriva en consecuencias que tienen un impacto muy fuerte en la calidad de vida de las comunidades cercanas, como aumentos drásticos en la factura de luz, agotamiento del agua en los territorios a su alrededor, excesiva contaminación lumínica y de ruido que afecta la vida de las personas, así como la explotación de zonas extensas de tierra que podrían ser aprovechadas por otros sectores que aporten mayores beneficios a la comunidad.
Un ejemplo es el caso de la comunidad vecinal que llevó a juicio por polución sonora a una "criptogranja" (empresa que mina criptomonedas) en Paraguay, a través de la articulación con el medio de prensa El Surti, que trabaja narrativas visuales contemporáneas, investigaron colaborativamente para elaborar y documentar insumos que sirvieran para denunciar la situación. Sin embargo hay otras comunidades, pueblos y territorios en todo el mundo (incluso en países del Norte Global) que están sufriendo estas consecuencias. Proyectos como Tu nube seca mi río documenta y divulga estos casos en distintos medios también recurriendo a narrativas visuales ¿Es el modelo de "la nube" el camino que queremos transitar? ¿Queremos seguir aportando a la continuidad de este modelo? ¿Existe un modo sostenible de albergar las dimensiones de la tecnología digital como la conocemos?
La infraestructura federada
A diferencia de estas infraestructuras centralizadas, que privatizan y concentran el poder de cómputo y la gestión de los datos entre pocas manos, existe algo llamado infraestructura federada. En el contexto de internet, la federación supone la descentralización de la capacidad de procesar datos que tiene la red. En lugar de depender de un sólo proveedor de datos (como lo puede ser Google, por ejemplo), se genera una interdependencia entre diferentes servidores para sostener el tejido digital. En el caso concreto del software como servicio (la nube, redes sociales, streaming de video, herramientas colaborativas), el diferencial de la federación es que se sostiene a través de servidores comunitarios, alejados del modelo de las plataformas opacas que monetizan datos y manipulan contenidos basados en un algoritmo que no revela su funcionamiento interno y persigue intereses corporativos y de terceros. Los servidores comunitarios se organizan a través de personas y priorizan el contacto con su comunidad, para luego tejer redes con comunidades de otros territorios. La gran mayoría de proyectos, servidores y comunidades de este tipo son autogestionadas, y utilizan sus propios recursos para solventarse y sostenerse en el tiempo, a través de situaciones presenciales, reales, espacios de participación democrática y tomas de decisión como las asambleas participativas.
Un ejemplo concreto y local es el caso de Mastodon.uy, una red social federada que se aloja en un servidor local sostenido en forma comunitaria, siendo gestionado, administrado y funcional a los intereses de su comunidad gracias a la colaboración de cada persona. Otro ejemplo son los servicios en la nube de la red de unidades Informáticas de la Udelar en el Interior (redUI) a través de la comunidad Cielito.uy, abierta para el uso de toda la comunidad universitaria. La diferencia de escala con los centros de datos es descomunal, pero en ese sentido vale preguntarse qué uso realmente le queremos dar a la tecnología digital. ¿Cuánto estamos usando del poder de cómputo total que tienen los centros de datos de las grandes corporaciones?
En términos de lo que se denomina "tecnofeudalismo", estamos pagando, alquilando "sus tierras" para usar sus servidores, sus aparatos tecnológicos que "nos permiten" comunicarnos por internet. ¿Por qué no reclamar por nuestro "pedazo de tierra"? Tendríamos que pensar para qué usamos internet, para qué prácticas sociales le encontramos utilidad, con qué formas estamos diseñando nuestros espacios de comunicación: para comunicarse entre la comunidad, para la comunicación comercial, de negocios, de las universidades, de la política, entre otras. Mantener en comunidad un territorio digital para conectarnos es mantener una infraestructura soberana.
Cuestionar el medio de comunicación
En el diseño de comunicación contemporáneo se dedica demasiada energía y recursos en acomodar las características de la comunicación según las condiciones y formatos que imponga el medio de comunicación del momento, en base a su configuración para alcanzar los resultados que la plataforma pretende, siendo la única forma en que eventualmente recompense con visibilidad y tráfico. Un ejemplo concreto son los casos de censura silenciosa, una práctica en que las plataformas invisibilizan contenidos que pueden ser incómodos o problemáticos para sus intereses, sea políticamente o por diferencias en sus formas discursivas. Es una burbuja de marketing que repite un ciclo de retroalimentación para la plataforma, que se nutre de los recursos, comportamientos, datos, además de dinero por rendimiento publicitario.
Vale cuestionarse si ese es el espacio de comunicación que necesitamos para centralizar la comunicación a nivel social, ciudadano, estatal; no sólo comercial. Se podría dedicar esa capacidad estratégica de pensar en nuevas o diferentes formas de comunicar, que no pongan como fin los resultados cuantitativos sino la calidad de los procesos y de la conversación. Se transforma en una tarea política actual adquirir mayores habilidades en las formas de comunicación a través de internet, la creación de contenidos y la construcción de redes comunitarias.
Entender que la tecnología es parte del discurso
Es entender que el estado actual de la tecnología no es sólido, no será permanente, no es una constante. La importancia de cuestionarnos qué tecnología queremos y cómo la queremos, para construir infraestructuras tecnológicas que sean sostenibles, accesibles y a la vez gestionadas desde lo comunitario. Es una necesidad que quienes estudian diseño y comunicación incorporen conocimientos básicos de informática y programación para comprender cómo funciona el medio tecnológico, apropiárselo y usarlo intencionadamente. Habitar las tecnologías libres para disputar la soberanía y un espacio digital más sano, es también un acto político.
Democratizar el acceso a la tecnología
Jussi Parikka (2025) dice que los medios nunca mueren realmente, sino que permanecen como desechos electrónicos, como residuos de su período útil. Esto también forma parte de una estrategia más amplia que muchos economistas y diseñadores conocen: gran parte de los dispositivos digitales contemporáneos están diseñados teniendo en cuenta la obsolescencia programada. No están diseñados para ser sostenibles ni durar a largo plazo. Y esta es una característica clave de los problemas ambientales actuales relacionados con el diseño de tecnologías digitales.
Se hace pertinente cambiar la necesidad de consumo: alargar el ciclo de vida del hardware es una acción concreta contra el extractivismo digital. No solo reduce residuos electrónicos, también rompe con la lógica extractiva de la obsolescencia programada. Muchas tecnologías están diseñadas evitando la posibilidad de ser reparadas, siendo el diseño industrial un actor importante para la sostenibilidad de estas infraestructuras. No sólo es importante exigir que los objetos de consumo puedan ser reparados, sino también la necesidad de promover un diseño abierto, que aliente a la producción del tipo "hazlo tú mismo", ya sea para herramientas tecnológicas, como también muebles, trabajos textiles o de impresión gráfica. La democratización y la accesibilidad de la elección tecnológica es una condición para la libertad creativa.
Existe la experiencia local del proyecto llamado Resistencia Programada, una organización de personas voluntarias con el objetivo concreto de recuperar computadoras y equipos en desuso, reacondicionarlos con software libre y entregarlos a personas o colectivos que los necesitan, fomentando así el acceso equitativo a la tecnología y combatiendo la lógica del descarte.
Qué significa acceder a la cultura
Desde la Cultura Libre se plantea una horizontalidad en el desarrollo y la participación en la cultura. No se entienden los roles de creador y espectador como actos pasivos, sino como una dinámica en la que todas las partes pueden participar con la libertad de elegir cómo hacerlo. En el acto de la creatividad no existe la originalidad como tal, ya que se entiende que las creaciones culturales son derivadas de referencias de la historia de la cultura humana y del devenir de las relaciones sociales. Sobran los ejemplos en la cultura popular, como la murga y el carnaval, que se retroalimenta entre quienes crean, producen y ejecutan la obra, y quienes como espectadores deciden participar expresivamente, haciéndose notar. La cultura del graffiti, del rotulado a mano, la caligrafía, el arte popular e histórico, son también expresiones libres de la cultura, se sostienen en el tiempo porque no tienen propietarios, tienen valor histórico y su aprendizaje se transmite de forma popular. Acceder a la cultura no es sinónimo de consumir contenido, es poder participar libremente de ella.
Creative Commons Uruguay y Wikimedistas de Uruguay son dos proyectos ejemplo de producción de conocimiento y obras culturales libres. El primero problematiza el estado del derecho de autor, las formas de uso y distribución de la cultura, proponiendo nuevas normas y licencias más permisivas para la redistribución de obras culturales (similares a las de dominio público). Mientras que Wikimedistas es un grupo de usuarios y usuarias que impulsan el movimiento Wikimedia y promueven el conocimiento libre en nuestro país, utilizando estas licencias que promueve el primer grupo para una distribución libre de la información en Wikipedia; posiblemente uno de los proyectos más representativos de la cultura humana, participativa, libre y compartida.
Para profundizar la lectura
Mariana Fossatti, Jóvenes y plataformas digitales, marzo de 2026
Radios Libres, Alegato (científico y religioso) contra la ingenuidad tecnológica, febrero de 2026.
Radios Libres, ¿Por qué las universidades deben usar tecnologías libres? , 2014.
Instagram? No, gracias.Leer texto.
Tu nube seca mi río. Proyecto de archivo y divulgación de las consecuencias de los centros de datos.Ir al sitio.
La colaboración comunitaria que llevó al primer juicio contra una criptogranja en Paraguay por polución sonora, 2025.Ir a la nota.
Rebelión contra la criptogranja, El Surti, 2025.Ir a la nota.
"Es muy grave que presidentes del gobierno publiquen comunicados oficiales en una plataforma privada" Entrevista a Proyecto UNA, Revista Ctxt, 2024.Ir a la nota.
Inteligencia Artificial Pública: una agenda urgente para América Latina y África, 2026.Ir a la nota.
"La era de la impunidad ha terminado": ¿qué les espera a las grandes tecnológicas tras el histórico veredicto contra Meta y Google sobre la adicción a las redes sociales?, BBC, 2026.Ir a la nota.
Why I love F/LOSS , ginger coons, 2025.Ir al texto.